SOCIALIZAR LA MISERIA

       Aunque tiene más de un siglo de vida, el test de asociación de palabras de Carl Jung sigue siendo una de las pruebas psicológicas más interesantes para el estudio de nuestro inconsciente. Es cierto que su uso en psiquiatría ha caído drásticamente en los últimos años, pero es útil recuperarlo hoy para tratar de entender lo inexplicable. Carl Jung proponía un listado de palabras-estímulo y el paciente debía contestar lo primero que le viniera a la cabeza de forma automática.

        No hace falta ser psiquiatra para adivinar que si yo les dijera “futbolista”, la mayoría de ustedes contestaría Messi, Ronaldo, o cualquiera de sus estrellas favoritas. Si una vez visualizado el jugador les pidiera más imágenes vendrían un cochazo deportivo, un yate despampanante y un casoplón con un jardín del tamaño del Bernabeu. Ya les digo que en el test es fundamental un tiempo mínimo de respuesta. Acabado el test y reflexionando con calma, tampoco sería necesario ser un experto en el mercado futbolístico para saber que hay jugadores profesionales que no ganan esas cantidades, ni la mitad, ni la décima parte, ni la centésima. El salario mínimo de un jugador de Segunda División A en España ronda los 78.000 euros, cantidad que da para vivir muy bien, pero no para comprar un Ferrari.

        Si yo les dijera “empresario” responderían de inmediato Amancio Ortega, Florentino Pérez o Bill Gates, por ejemplo. Como es lógico, en ese primer segundo no pensarían en el propietario de la pizzería de la esquina, ni en la persona que le envió un fontanero a casa para arreglarle el grifo de su cocina. Pero si abandonamos el test de Jung y observamos con más calma la realidad que no rodea, aparecerá en nuestra memoria el dueño del taller de reparación de automóviles, o el de la gestoría laboral cuyos hijos van al mismo colegio que el nuestro. O sea, a través del pensamiento y los datos, eliminando el impulso de la respuesta, hemos pasado del inconsciente al consciente.

           Uno escucha las propuestas de algunos miembros de este gobierno y podría pensar que estamos en manos de inconscientes, es decir, de ideas no conscientes que provocan respuestas impulsivas y condicionan las decisiones de algún vicepresidente y sus ministras. Por desgracia no es así. Las medidas económicas que propone Podemos desde sus ministerios no son fruto ni de la improvisación ni de la ignorancia. Quien quiera verlo así se está engañando. 

         Pablo Iglesias es consciente que la inmensa mayoría de empresarios y autónomos en España no se parecen a Amancio Ortega. Pero en su imaginario político, la empresa privada es una estructura enfrentada al Estado, un constructo diseñado para el enriquecimiento individual de unos pocos a través de mecanismos de explotación de los trabajadores. Esta explotación puede estar más o menos controlada por la leyes laborales, pero nunca deja de ser explotación, excepto en un caso: que el Estado sea el empresario. Para expresarlo siguiendo la pedagogía para imbéciles que emplea la ministra de Trabajo cuando se dirige a los periodistas, Pablo Iglesias quiere ser Amancio Ortega, pero sin acumular tanto patrimonio. Basta con la dacha en Galapagar, la mucama para los niños y dos coches oficiales, uno para cada cónyuge mientras no cese a su mujer. 

      Aprovechando el mayor golpe económico que se recuerda en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, Podemos va deslizando a golpe de tuit un modelo de país en el que Pablo Iglesias pasaría a ser el gran empleador, o sea, el que paga los salarios. Antes que algún lector se ahogue en carcajadas tomando lo anterior por una hipérbole descabellada, déjenme explicar en qué consiste el plan. El neocomunismo es hoy en España la cuarta fuerza política. Sin embargo, nuestro sistema parlamentario permite que un partido con tres millones de votos esté condicionando desde dentro del gobierno las decisiones económicas más importantes para España en los próximos años. De esas decisiones dependerá pasar un annus horribilis, o un lustro dramático. 

      Un partido que obtuvo tres millones y medio menos de votos que el PSOE, dos millones menos que el PP, y medio millón menos que VOX pretende aprovechar unas medidas excepcionales provocadas por una crisis sanitaria sin precedentes para perpetuar un modelo de economía subsidiada que desplaza lo privado en favor de lo público. Como si lo privado solo fueran  Amancio y Ana Patricia Botín. ¿Por qué motivo? Porque ese es el único modelo que le permitiría ganar unas elecciones democráticas, no como las de Cuba. Yolanda lo explicaría así en la sala de prensa de Moncloa: “para que ustedes me entiendan, se trataría de mantener el uso de respiradores artificiales económicos para todos las ciudadanas y ciudadanos, pero no durante el tiempo que permanezcan en la UCI, sino a perpetuidad”. A partir de ahí queda claro que si no votas al que te mantiene con vida, aunque sea moribundo con una ayuda para subsistir, el que venga después te puede desenchufar, y te mueres. Así ganó Maduro sus elecciones. 

        Resulta paradójico que toda la literatura optimista de slogans y hashtags que hoy nos inunda esté plagada de palabras que apelan a la unidad, mientras el partido que obtuvo en las últimas elecciones generales el 12’8% de los votos plantea en cada Consejo de Ministros una enmienda a la totalidad del sistema político-económico que en los últimos 40 años ha colocado a España entre los países más desarrollados del mundo. La tarde previa a la declaración del estado de alarma, la cuarta fuerza política de este país intentó nacionalizar las empresas eléctricas que operan en España, e intervenir los medios de comunicación. El Presidente del Gobierno tardó siete horas en decirles que no. 

     La izquierda radical no triunfa en la urnas socializando el sacrificio, triunfa socializando la miseria. Todos los que han visto en Sánchez la reencarnación de Churchill, y a continuación ridiculizan la idea de un gobierno de concentración en momentos tan terribles para este país, no entienden que los cañones de Podemos siguen apuntando al PSOE, no al PP. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: