ARMENGOL, DISPUESTA A COMENZAR LA LEGISLATURA

            Comprueba uno con cierto alivio que los políticos no le leen. Tratábamos de explicar hace dos semanas en esta misma página por qué el discurso de la izquierda resultar arrasador desde la oposición, especialmente en tiempos de crisis, pero se enreda en contradicciones insuperables en cuanto accede al poder. La sobredosis de ideología para abordar asuntos de lo más terrenales solía acabar en desastre electoral, pero ahora la nueva política brinda segundas oportunidades a los inútiles del sillón. Solo hay que tener un poco de paciencia. Uno escucha el discurso de la Presidenta del Govern de Baleares en el debate sobre el estado de la comunidad y le entra la risa floja. En un ejercicio de masoquismo extremo, aguantamos la perorata posterior de sus socios de gobierno, y entonces Francina Armengol emerge como el faro que todo lo ilumina, la Angela Merkel de la izquierda balear. Este es el nivel, de unos y de otros.

            Armengol podía haber leído su discurso en el foro de Davos, y el auditorio hubiera aplaudido a rabiar. Su defensa acérrima del empresariado local y de su capacidad para generar riqueza y empleo sitúan su despacho del Consolat de la Mar en la planta noble de cualquier banco de inversión. Lo curioso es que acierta, y además sin sonrojarse. Ha mutado su tradicional tono estridente en la tribuna por el de una mujer de estado, responsable y moderada. El mensaje pre-electoral es claro: si queréis frenar a estos radicales que me prestan sus escaños para gobernar a mi bola votadme a mi, que soy la única capaz de domesticarlos, tal como estáis comprobando hoy mismo en este hemiciclo.

            Esto enfada a algunos, claro, que prefieren el discurso incendiario que se gastaba en la oposición a Bauzá. Y lo entiendo porque es un drama para esa izquierda hiper-ideologizada comprobar que tiene más opciones de seguir gobernando cuando abraza de facto el liberalismo económico que cuando se pone bolivariana. Armengol frenando la aprobación de nuevos impuestos ambientales, arrastrando los pies para no aprobar un sindios de ley turística propuesta por sus socios de MES, puede volver a gobernar. Mercedes Garrido impulsando la autovía LLucmajor-Campos desde el Consell de Mallorca está en disposición de recuperar la presidencia de esa institución para el PSIB. Hila en estado catatónico desde hace un año y medio puede volver a ser alcalde. Y en este plan.

            Este no discurso supone una derrota ideológica en toda regla destinada a mantener el poder, que es lo importante. Ya digo que no me leen, y es lógico, pero la gente tampoco les presta a ellos demasiada atención. Hay que estar completamente convencido de que la mayoría del electorado no te está escuchando, ni se va enterar de lo que dices, para presentarte en el Parlament a ocho meses de meses de las elecciones a explicar todos los goles por la escuadra que vas a meter antes de finalizar la legislatura. Yo escuchaba a Armengol y la imaginaba vestida de corto, calentando por la banda durante tres años, dando pequeños sprints, acelerando en corto junto al linier, un saltito por aquí, una finta por allá, para pedir el cambio, entrar al campo los últimos diez minutos y meter tres goles. El sueño de cualquier suplente.

            Ser suplente, o sea, perder elecciones por goleada sacando el peor resultado de la historia de tu partido, tampoco es un drama. Miren a Marco Asensio, o a Pedro Sánchez, ambos campeones de la Champions League. Negarle méritos a Armengol es de ciegos. He llegado a leer críticas muy duras a Biel Company por su falta de propuestas en la cita parlamentaria más importante del año dedicada a juzgar la acción del gobierno. A eso le llaman los expertos “imponer el relato”: la examinada consigue abrir en algunos medios de comunicación un debate para juzgar al examinador. Yo sólo lamento que esa astucia política no haya servido para aprobar un nuevo REB, para dar un uso al solar del viejo Son Dureta, o para construir un par de institutos, nada más.

         Vista la calidad de los rivales que le disputan su espacio electoral, Armengol intenta forzar los penaltis para volver a gobernar in extremis. Las intervenciones de Jarabo y de un chico que dicen que es el portavoz de MES colocan a la presidenta a un nivel político sideral. Es sencillamente genial presentarte tres años después de tu investidura sin un solo logro tangible afirmando que hoy se vive en Baleares mucho mejor que hace cuatro años, como si fuera gracias a ella. Nada que ver con la recuperación económica, la mejora de las cifras de empleo y las subidas salariales en el sector privado. O sea, jugar al empate y presentarte como la heredera del Barça de Cruyff, o el Madrid de Zidane. Y tus rivales aplaudiendo.

            A Company le zurran porque es el primer candidato del PP que no aspira a gobernar en solitario. Lo que es virtud en Armengol, que hace virguerías con un número paupérrimo de diputados, se convierte en estigma para él. Por eso Company necesita en los próximos meses que se visualice una opción de gobierno encabezada por él. Y eso pasa porque el elector considere factible un acuerdo postelectoral del PP con Ciudadanos y PI. Es en este espacio compartido, que existe, donde debería centrar sus propuestas, porque la estrategia de su adversaria es obvia. Armengol sueña con pescar votos de MES, y con un descalabro de Podemos, que le permita sustituir a este socio incómodo -protagonista continuo de chiquilladas que terminan afectando a la estabilidad de su gobierno- por el partido de Jaume Font.

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